lunes, 31 de marzo de 2014

Tú eres el juego

Reiteradas veces he escuchado: “un buen juego lo hace un buen director”. Discrepo en muchos niveles con esa declaración, pero en esta entrada trataré especialmente el asunto desde el punto de vista de la creación colectiva.

Si un buen juego lo hiciera un buen director, no sería necesario la intervención de los jugadores para que pasáramos un buen rato. Bastaría poner a este tipo a hablar, como un cuentacuentos, haciendo uso de sus habilidades narrativas para involucrarnos emocionalmente en la acción. Quizá reaccionando de vez en cuando a la historia, tirando dados para ver si aprobamos y si no aprobamos, que más da, hagamos como que sí o tiremos de nuevo. Total este tipo está haciendo un juego increíble, una historia que predomina por sobre cualquier mecánica o permiso. Total las reglas son sólo una guía que él puede moldear a su antojo, tiene la autoridad y el derecho a hacerlo. Mal que mal, de él depende lo bien que lo pasamos.

Con todo eso es con lo que discrepo.

Para mi eso es un juguete, no un juego. Un juguete, si te pilla de buen ánimo, te va a divertir con los medios que ofrece, nada más. Un juego es un acto social, que requiere de tu intervención como jugador. En el juego no sólo eres transformado, sino que tú también transformas a la cosa o a las personas que participan contigo. ¡Vamos! sobre todo en los juegos de rol.



No hay juego si no formas parte de él, tú mismo eres el juego. Tú eres el juego y le haces el juego a los demás, eso es. Tanto al director como al resto de los jugadores. Ningún director puede ser bueno con jugadores mediocres que no hacen el juego o que lo hacen mal, que hacen otra cosa. Hacer el juego significa tirar sobre la mesa todas tus cartas.

¿Saben? yo no soy un experto en cyberpunk, sólo he visto Blade Runner y Ghost in the Shell, pero ya capté de qué va el asunto. Cuando juguemos un juego de ese género ya tengo algo de lo cuál agarrarme, pero sobre todo, algo para tirarle a los demás sobre la mesa o en la cara cuando tengamos un diálogo. Les voy a tirar cyberpunk, nada más. Y no voy a ser un mediocre, voy a buscar en el manual de juego aquellas páginas que se supone debo leerme y las leeré. Será ese el contenido que voy a usar principalmente. Pero no sólo estaré lanzando ficciones, también usaré y abusaré de los permisos que me otorga el sistema, esos permisos, no otros. Si el sistema me permite atacar de frente, pero no me permite emboscar, yo ataco de frente. Porque, maldita sea, estamos jugando un juego de samurais; y cuando quiera emboscar voy a jugar un juego de ninjas.

Entonces, cuando eres un jugador, un verdadero jugador, no un auditor, no un televidente, eres un participante con tanta potestad como aquel que (por las mismas reglas) hace el papel de director, comprendes que tienes a cuatro o cinco personas frente a ti que están esperando que les arrojes ficción, interpretación y permisos. Hazlo.

Un buen juego lo hacen buenos jugadores.

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