viernes, 12 de julio de 2013

Jugando pausadamente

Como en el teatro o la radio, pareciera que algunos grupos le tenemos miedo a la mudez. Ponemos la historia en primer plano, funcionando a través de un diálogo que cuando se detiene, producto de la falta de preparación o improvisación, forma un silencio mortal. Algunos lo rellenan con bromas, con escapadas al baño, con papas fritas o bebida.

Pero he visto en algunas mesas estadounidenses y europeas una práctica de ejecución con la historia en segundo plano surgiendo como resultado del sistema y no al revés. Larga es la tradición de los juegos de tablero en ambas regiones y esa es más o menos la disposición que asumen para jugar rol. El asunto es que juegan pausadamente, con serenidad, sin apuros, sin carreras para alcanzar un punto o crear un cliffhanger dentro de 3 o 4 horas. Toman nota, guardan silencio, interrumpen por turnos. Invierten tiempo en el manual, en los dados, en las hojas de personaje. No se enfrascan en discusiones eternas que traban la historia, ni el director está cortando o presionando para que salgan de dónde están. Lo anterior se hace notorio al leer que tardan dos o tres sesiones en terminar una aventura que en un grupo local tomó una.

Hace poco +Esteban Osorio Gallardo en su blog nos decía que los jugadores que van hacia la aventura, que están deseosos de salir de dónde están, crean tragedia e historias únicas e irrepetibles. A lo cuál añado otra función: permiten que el director se despreocupe de hacer aparecer la próxima escena (con una inevitable sensación de empuje o railroading) pues esta surgirá naturalmente. Con una frase, sólo debe darle una transición suave o agresiva dependiendo del género. Así se concentra en los cambios de estado, en la economía del juego y en las reglas, otra vez.

Quiero jugar de esa forma y me lo estoy presentando como un desafío, algo que me resulta difícil a pesar de mis esfuerzos, pues vengo de una tradición dónde “contar la historia” es jugar el juego de rol, sin embargo hemos entendido que es justamente al revés: jugar el juego rol es “contar la historia”.

lunes, 8 de julio de 2013

¿Se trata solamente de diferentes estilos?

Con el pasar del tiempo he conocido a muchos roleros y siempre me ha divertido la variedad de opiniones acerca de cómo se juega un juego de rol. Cada uno ponemos el acento en un aspecto distinto del juego, cómo lo son: las mecánicas, la historia, la narrativa, la interpretación, la estrategia, la dinámica grupal, etc. Algunos al punto de declarar que los juegos de rol se tratan únicamente sobre uno de estos y el resto es accesorio:
  • “Lo principal es la historia, el manual es sólo un apoyo”
  • “Tuvimos una excelente partida: no tiramos ni un sólo dado”
  • “Lo importante no es la historia, sino como se cuenta”
  • “Si no sigues las reglas tal cual, ya no estás jugando ese juego”
  • “El objetivo es pasarlo bien, da lo mismo cómo se logre”
  • “Da igual si el director es malo, sólo depende de ti si quieres divertirte”
  • “Alguien que conoce bien su personaje es mejor jugador”
Me incomodan las frases con las que no estoy de acuerdo e intento no enfrascarme en discusiones como si de imponer una verdad absoluta se tratara, sino más bien comprender que son distintos puntos de vistas, surgidos de diferentes experiencias y lecturas. Eso al menos, en lo que atañe al respeto mutuo que debe existir entre aficionados a un mismo pasatiempo.

Pues por otro lado pienso que o bien están todas equivocadas o bien algunas o todas son correctas, en cuyo caso estaríamos relativizando a tal punto los juegos de rol que volveríamos a cuestionarnos: ¿porqué juegos de rol? ¿porqué no tableros o cartas? ¿porqué no leer un libro? Hay un sinnúmero de otras actividades que incluyen los mismos elementos y tienen resultados similares. ¿Acaso con los juegos de rol nos resulta más fácil alcanzar la diversión? Me gusta creer que la cuestión no es esa, sino que los juegos de rol convocan satisfacciones únicas e irreemplazables, entendiendo en cualquier caso, que son estas mismas dudas las que han llevado a algunos a abandonar el pasatiempo.

Entonces, prefiero comprender los juegos de rol como una cosa en sí misma. Una invención y un espacio dónde convergen todos esos elementos mencionados, ninguno superior a otro, apareciendo y desapareciendo en una compleja trama que conforma el hecho recreativo. Me quiero acercar con franqueza y sin prejuicios a jugar el juego tal cual es y saber que, si bien pueden coexistir distintos estilos, al menos podemos estar de acuerdo en lo más básico: qué es un juego de rol.