jueves, 18 de marzo de 2010

Fantasías de ayer y hoy

Ah, los juegos de rol…

Todo comenzó con Deadlands en el año 2000, fue nuestro primer juego de rol de la mano de un tal Pancho-sama, director de juego versado en la narración pero mezquino con las reglas. De esa pasada mi hermano aprovechó de fotocopiar el manual y emuló la experiencia posteriormente con algunos módulos esporádicos o pequeñas campañas. Pero lo suyo fue hacerse de manuales tipo futuro tecnológico: Mekton Z y Cyberpunk, mientras yo compraba material de Middle-earth Roleplaying Game.

El juego de rol de la Tierra Media fue nuestro compañero de campañas durante largos años (quizá demasiados), dejándonos mucha experiencia y bonitos recuerdos, pero pocos conocimientos teóricos, puesto que el sistema era algo miope. Tanto trabajo que tuvimos que meterle para que se sintiera más "Tolkien" mientras aumentaba la complejidad de las reglas con Rolemaster. Paralelamente, me aventuré a crear un manual de reglas sencillas para correr partidas de Seiken Densetsu, un sistema bastardo que al menos cumplió el objetivo de animar un Taller de Juegos de Rol en cierto colegio capitalino por espacio de dos años (en aquel entonces conocí a la mujer que luego se transformó en mi pareja, ¡que felicidad!).

En una que otra convención jugamos otros juegos como: Vampiro (lo peor que he jugado), Changeling, La Leyenda de los 5 Anillos, Momia, La Llamada de Cthulhu, Stormbringer y una muy memorable sesión de Dungeons & Dragons, excelente director.

Lamentablemente, cierto juego en línea nos comenzó a comer el tiempo y casi la vida entera, dejamos muchas cosas de lado, entre ellas los juegos de rol. Dejamos de jugar durante 3 largos años, dejando incluso a medio camino una campaña de Tierra Media que afortunadamente pudimos concluir después (en el juego pasaron 50 años, fue nuestra forma poética de rememorar el hecho).

Este año hicimos un quiebre. Se conjugaron diferentes elementos que nos permitieron dar un paso al lado con Tierra Media y abrirnos a todas las posibilidades. Nos juntamos como grupo y analizamos diversas opciones, la ganadora fue Deadlands, sí, el mismo juego con el que comenzamos, pero esta vez nuestro juego será más "profesional", producto de años de experiencia.

Por mientras he leído Mouse Guard, un juego que dejaré para correr en convenciones y otras partidas esporádicas. Y para embalarse en serio, no sé, habrá que pensar más adelantes, aunque si quieren que les revele mi secreto, pienso en que será King Arthur Pendragon o Qin: The Warring States, si el grupo gusta y todos están de acuerdo. O finalmente, porqué no, The One Ring para volver a la Tierra Media, para ese entonces, con una mirada diferente, quien sabe.

martes, 16 de marzo de 2010

Matando la tarde: una sesión sin dirección

El fin de semana pasado asistimos a una convención de juegos de rol y afines, realizada en ayuda de los damnificados por el Terremoto de Chile de 2010 (se juntaron poco más de 400 mil pesos). Teníamos ánimos de divertirnos con las variadas distracciones que se ofrecían, pero principalmente jugar rol.

Once de la mañana y fuimos a lo nuestro. Un panel en el patio indicaba las mesas en ejecución, no eran muchas, pero al menos encontramos una libre: 4 cupos en La Leyenda de los 5 Anillos. Luego de una breve discusión nos inscribimos en la mesa y entramos.

Les dimos la mano en señal de camaradería al director de juego y a dos jugadores que ya se habían integrado. Uno era alto, pelo negro y liso, lucía pantalones militares de mimetismo urbano y una boina negra, tenía cara de pocos amigos, después nos enteramos porqué: "no hablemos de política, soy de derecha, soy militante" nos aclaró. El otro era un tipo moreno, crespo y de anteojos, hablaba a ratos entremedio de risas nerviosas, su simpatía promedio contrastaba con la aburrida prestancia del director. En cuanto a este último, no quedan ganas siquiera de describirlo, pasaremos a los hechos: ¡a jugar! (¿jugar?).

Primero vinieron las escuetas y (de frentón) fomes descripciones de cada clan samurai y algunos aspectos básicos sobre  el sistema de juego, ¡todo eso no sirvió para nada! Media hora más tarde, después de "crear los personajes" nos encontramos comenzando el módulo (si es que le podemos llamar módulo a esa terrible paradoja del lenguaje y cutre interacción social): "la situación es la siguiente, hay un río y pequeños ejércitos a los lados, una escaramuza de 10 mil contra 10 mil" decía el director mientras el militar frustrado dibujaba un mapa propio de primero básico, ufanándose de sus habilidades cartográficas.

No sé como, ni cuando, ni porqué nos vimos de pronto atrapados en un ciclo interminable de tediosos asaltos, declarando acciones que no eran tomadas en cuenta, hablando en tercera persona, tirando dados sin sentido, sumando y escuchando el paupérrimo relato de un sujeto que no entendía absolutamente nada de narración, gramática y estética, ni siquiera aquellos aspectos que nos dicta el sentido común.

El "módulo" no cumplía ni con las más mínimas estructuras de introducción, desarrollo, clímax y desenlace, no exploraba el trasfondo, propósito y convicciones de los personajes, no ofrecía conflictos interesantes, en definitiva, era una constante mecánica sin alma, un parafraseo de mierda con tiradas de dados incluidas completamente carente de sentido. Duró 3 horas la experiencia, aunque pareció toda la mañana.

Fuimos demasiado señorita y caballeros quizá para no pararnos y mandarle su mesa al carajo ahí, frente a sus ojos. La huída de Pancho fue ingeniosa: se suicidó en el módulo; la mía fue oportunista: me paré y me fui en plena marcha. Mis hermanos toleraron hasta el final, movidos no sé porqué divina fuerza.

Fue la peor sesión de juego de rol (aunque no resiste ese nombre) que he jugado en mi vida, el peor director de juego que he visto, todos los directores pésimos que conocía quedaron en la mitad de la tabla, así de malo. Como director, mi consejo para él es: por favor, nos juegues más, hay gente que tiene un talento innato pero la falta la experiencia, que tiene las potencialidades, ese no es tu caso. Tu caso es que tú y los juegos de rol simplemente no se llevan.